|
El Museo del Palacio de Bellas Artes posee una colección permanente que consiste en sus murales y que lo distinguen de otros museos del país. Estos murales enriquecen el interior del edificio que los alberga y son testimonio del interés que mostró José Vasconcelos a partir de los años treinta por impulsar un arte nacionalista de carácter social.
Cincuenta años tomó la conformación de esta colección; medio siglo de una presencia pictórica que, paradójicamente, traspasó las fronteras nacionales e inauguró uno de los capítulos del arte universal quizá más contradictorios, pero no por eso menos audaz y estéticamente interesante.
El Muralismo Mexicano abarcó un vasto periodo de producción que va de 1921 a 1954. Este movimiento plástico se legitimizó gracias a la Revolución y el contenido de los murales expresó la visión social de cada uno de sus autores sobre la identidad nacional.
Los murales del Museo del Palacio de Bellas Artes reúnen los nombres de los más destacados pintores de este arte de carácter social como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, por nombrar tan sólo a los tres grandes. Pero también se suman las obras de Rufino Tamayo, Jorge González Camarena, Manuel Rodríguez Lozano y Roberto Montenegro, cuyas obras ofrecen una visión muy completa del muralismo.
|


Arriba: Área de murales del Museo del Palacio de Bellas Artes. Abajo: Interior del Palacio de Bellas Artes, tomado desde el segundo piso. Fotografías: Gerardo Peña Torres. |